Situación de Aprendizaje en Infantil: del mercado del barrio a las evidencias de aprendizaje
Una situación de aprendizaje no es el recurso que utilizamos ni el rincón que preparamos, sino la propuesta educativa que permite construir aprendizajes significativos a través de ellos.
Un rincón de mercado puede ofrecer muchas oportunidades de aprendizaje. Pero disponer unas cajas, repartir alimentos de juguete y preparar carteles no explica, por sí solo, qué aprenderá el alumnado. Para convertir esa idea en una situación de aprendizaje coherente, necesitamos conectar un reto cercano, los aprendizajes curriculares, las decisiones docentes y las evidencias que vamos a observar.
Vamos a construir un ejemplo ficticio para un grupo de 5 años en Santander. No describe un colegio real ni pretende ser un modelo cerrado: habrá que ajustarlo a las experiencias, necesidades y programación de cada grupo.
1. Una pregunta que da sentido al juego ¿Cómo podemos organizar un mercado en clase para que todos sepamos pedir, encontrar y repartir lo que necesitamos?
Esta pregunta permite explorar relaciones entre objetos, cantidades y comunicación en una situación compartida. El reto no consiste en fabricar una maqueta perfecta, sino en resolver pequeños problemas mientras jugamos.
Podemos empezar con fotografías de una tienda del barrio, envases limpios y una conversación: ¿qué hemos visto comprar?, ¿cómo se pide un producto?, ¿cómo sabemos dónde encontrarlo?
No damos por hecho que todos hayan visitado un mercado. Llevamos esa experiencia al aula con imágenes, objetos y una breve representación. Una salida sería una posibilidad, no una condición para realizar la propuesta.
2. Elegir pocos aprendizajes y hacerlos visibles En este ejemplo priorizamos tres aprendizajes: establecer relaciones entre objetos, utilizar cantidades en situaciones de juego y comunicarse para formular peticiones.
El Decreto 66/2022, de 7 de julio, por el que se establece el currículo de la Educación Infantil y de la Educación Primaria en la Comunidad Autónoma de Cantabria, proporciona los referentes curriculares para el segundo ciclo de Educación Infantil. Seleccionamos los siguientes criterios de evaluación:
Área de Descubrimiento y Exploración del Entorno
- Criterio 1.1: establecimiento de relaciones entre objetos a partir de sus cualidades o atributos.
- Criterio 1.2: utilización de cuantificadores básicos en situaciones de juego e interacción.
Área de Comunicación y Representación de la Realidad
- Criterio 3.1: utilización funcional del lenguaje oral en diferentes situaciones comunicativas.
Estas descripciones sintetizan los criterios curriculares y no constituyen transcripciones literales.
Traducir esas referencias a la práctica exige precisar qué oportunidades de aprendizaje ofreceremos. Por ejemplo: ordenar productos y explicar o mostrar la regla elegida; preparar un pedido con una cantidad ajustada al momento de aprendizaje; pedir algo y aclarar el mensaje cuando el compañero no lo comprende.
La clave está en que la actividad permita desarrollar y observar los aprendizajes seleccionados, no simplemente en que resulte atractiva.
3. Una secuencia breve, con margen para repetir Primer momento: explorar y organizar.
En pequeños grupos ofrecemos productos de juguete o tarjetas grandes. Proponemos distintas maneras de agruparlos: por tipo, color o tamaño.
El docente pregunta qué tienen en común y plantea algún objeto que obligue a revisar la clasificación. No buscamos una única organización correcta; interesa comprender la relación que ha elegido cada niño.
Segundo momento: abrir el mercado.
Alternamos los papeles de quien pide, quien atiende y quien prepara el pedido. Las listas pueden incluir fotografías y marcas de cantidad.
Un niño pide dos manzanas; otro prepara la cesta y comprueba si coincide. Las cantidades son una decisión docente ajustable, no una exigencia uniforme para todo el grupo.
No es necesario introducir precios ni operaciones monetarias para que el juego tenga valor.
Tercer momento: revisar y volver a intentar.
Reunimos al grupo para comentar un problema: faltaban productos, no se entendía un pedido o la clasificación dificultaba encontrarlo. Elegimos una mejora y repetimos el juego. Esa segunda oportunidad permite observar si cambia la estrategia y evita que la evaluación dependa de una única actuación.
Como punto de partida, podemos distribuir estos momentos en tres encuentros y mantener el rincón durante varios días. La duración es una propuesta organizativa, no una prescripción normativa.
Conviene cerrar antes si aparece cansancio y ampliar cuando el juego sigue ofreciendo preguntas relevantes.
4. Diseñar la participación desde el principio Colocamos materiales al alcance, dejamos espacio suficiente para moverse y mostramos la secuencia con imágenes: elegir, pedir, preparar y comprobar.
Podemos reducir el número de opciones, anticipar vocabulario, modelar una petición o conceder más tiempo para responder. Los roles rotan sin asociarlos a género ni a una supuesta capacidad fija.
Un alumno puede señalar una tarjeta o utilizar su sistema de comunicación para participar en el pedido. Ese apoyo permite observar su intención comunicativa y su comprensión; no demuestra automáticamente el mismo desempeño oral que otro alumno.
Si valoramos el lenguaje oral, registramos lo observado y los apoyos, sin confundir comunicación, pronunciación y comprensión de cantidades.
Cuando sea necesario, la coordinación con el profesorado de Pedagogía Terapéutica y los profesionales de orientación ayudará a identificar barreras y ajustar los apoyos.
Este planteamiento es coherente con el enfoque inclusivo recogido en el Decreto 78/2019, de 24 de mayo, de ordenación de la atención a la diversidad en Cantabria.
No presuponemos un diagnóstico ni una dotación concreta de profesionales. Revisamos también la seguridad del material: piezas adecuadas, envases sin bordes y ausencia de riesgos evitables.
5. Observar el aprendizaje para decidir qué hacer después En Educación Infantil, la evaluación tiene carácter global, continuo y formativo, y la observación directa y sistemática constituye su técnica principal.
Así lo establece el Real Decreto 95/2022, de 1 de febrero, y se desarrolla para Cantabria en el Decreto 66/2022, de 7 de julio, y la Orden EDU/3/2023, de 3 de marzo, que regula la evaluación en la etapa.
Para planificar adecuadamente la evaluación, conviene distinguir tres conceptos: ● Criterio de evaluación: referente curricular que permite valorar el aprendizaje. ● Evidencia de aprendizaje: actuación, expresión o producción observable que aporta información sobre el progreso del alumnado. ● Instrumento de evaluación: recurso utilizado para recoger y organizar esa información, como un registro de observación, una escala de valoración o un anecdotario.
En nuestro mercado, las evidencias pueden aparecer cuando un niño agrupa productos y explica su elección, prepara un pedido comprobando cantidades o modifica una petición para hacerse entender.
Para recogerlas proponemos un registro sencillo con cinco elementos: fecha, situación observada, acción o expresión del niño, apoyo ofrecido y siguiente decisión docente.
No se trata de una plantilla oficial ni sustituye los documentos de evaluación del centro.
Ejemplo ficticio de anotación:
«Durante el pedido de dos manzanas, entrega tres. Tras comparar cada manzana con una marca de la tarjeta, retira una. Próximo paso: repetir con otro producto y comprobar qué apoyo necesita».
Esta anotación proporciona información más útil que limitarse a escribir «conseguido» o «no conseguido».
Podemos distribuir la observación entre sesiones, centrando la atención en algunos alumnos cada vez.
La cesta final y una fotografía ayudan a contextualizar, pero no explican por sí solas quién decidió, qué comprendió o cuánto apoyo recibió el niño. Si utilizamos imágenes, respetamos las normas del centro sobre protección de datos y uso de dispositivos.
¿Qué podemos observar en relación con los aprendizajes seleccionados?
- Relaciones entre objetos: cómo agrupa los productos, qué características utiliza y cómo actúa ante un elemento que no encaja.
- Cantidades: cómo prepara un pedido, comprueba la correspondencia y modifica su actuación cuando detecta una diferencia.
- Comunicación: cómo formula peticiones, responde a sus compañeros y aclara un mensaje cuando no se comprende.
Estas manifestaciones son indicadores de observación propuestos para la actividad, no nuevos criterios de evaluación oficiales.
Evaluar no consiste únicamente en comprobar si el alumnado ha completado una tarea, sino en recoger información que permita comprender su proceso de aprendizaje y ajustar la intervención educativa.
6. Integrarla en la programación La programación debe explicar por qué se propone esta situación de aprendizaje en ese momento, qué experiencias previas aprovecha y cómo continúa después.
Podemos retomar las relaciones y cantidades al repartir materiales o preparar otra zona de juego. Así observamos si los aprendizajes también aparecen en un contexto diferente.
Para ensayar la explicación de la propuesta, utiliza 90 segundos: presenta el grupo y el reto; conecta los aprendizajes con las referencias curriculares; describe una situación de juego; y explica qué observarás y cómo adaptarás la siguiente intervención.
Los 90 segundos son un ejercicio de preparación, no la duración oficial de una prueba de oposición.
¿Y si preparo Primaria?
Conserva el contexto del mercado, pero rediseña el aprendizaje.
En un primer ciclo podría servir para representar y resolver problemas sencillos o comunicar estrategias. Habrá que seleccionar competencias y criterios propios de Educación Primaria, ajustar la dificultad y cambiar las evidencias.
No basta con añadir precios a la actividad de Infantil.
Antes de darla por terminada
Pregúntate: ¿se entiende qué aprenderá el alumnado?, ¿el juego permite observarlo?, ¿he previsto apoyos para favorecer la participación?, ¿sé qué haré con la información recogida?
Porque una situación de aprendizaje no se define por lo que preparamos, sino por los aprendizajes que promovemos, las experiencias que ofrecemos y las decisiones educativas que tomamos a partir de lo observado.
¿Preparas Infantil en Cantabria? Si quieres conocer cómo trabajamos la programación y sus ejemplos de aula, solicita información a Academia Progreso indicando tu especialidad.
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